Posted by: Gabriel Silva | September 26, 2009

Situación actual del Laicado en la Familia Dominicana – 2009

Situación actual del Laicado en la Familia Dominicana – 2009

(resumen conciso)

DESARROLLOS

Conocimiento creciente de la dimensión apostólica de nuestra vocación:

Los frailes consideran que el laicado no es sólo el objeto de su predicación, sino que también reconocen cada vez más a los laicos como compañeros / as en la predicación, especialmente en los lugares donde ellos no son tan versados: en la vida familiar, en el barrio, en el ámbito profesional, en la sociedad, en la economía y en la política. El laicado también discierne cada vez más que ellos son sujetos de la predicación en su propio ambiente, donde ellos son especialistas. Es un crecer en la estima y respeto mutuo. En el espíritu de la Iglesia entendida como Misterio de Comunión la rama laica no es considerada ya más como una ‘tercera Orden’ de dominicos, sino integrantes de una familia religiosa, llamados a través del desenvolvimiento del propio carisma a responder a la misma vocación universal a la santidad.

Conciencia creciente de la mutua cooperación:

Existe una cooperación creciente entre las diferentes ramas de nuestra Orden. Es saludable cuando ellas se encuentran en la fiesta de Sto. Domingo o en una profesión religiosa o un funeral. Pero existe allí una verdadera predicación permanente, cuando hay una interacción continua. Cada vez más las personas laicas son incluidas en los consejos de la Familia Dominicana para desarrollar y cumplir proyectos colectivos: en la evangelización y en la enseñanza, en el ministerio y en la palabra, en la predicación de retiros, en el compromiso con la juventud y en la catequesis, en los programas de formación, en la promoción de vocaciones, en el trabajo por la justicia, por la paz y por la salvaguarda de la creación. ¡Hacer algo para los laicos es bueno, hacer algo con los laicos y laicas es mejor!

Deseo creciente y solicitud para una mejor formación:

Naturalmente una mejor cooperación en la predicación presupone una profunda y mejor formación en los niveles regionales, provinciales y locales. Los delegados del Congreso Internacional de Fraternidades Laicales que tuvo lugar en Buenos Aires en marzo de 2007 ordenaron, en el caso que todavía no existiesen, que se establezca por escrito un programa de formación en cada provincia o región en el plazo de tres años. Es obvio que ese programa deberá ser elaborado con el apoyo de los frailes, de las hermanas o de las monjas. Por el momento esos programas de formación están siendo redactados o actualizados. Sin embargo hay todavía provincias o vicariatos donde esa tarea todavía espera ser cumplida. Sería muy deseable que en el futuro las entidades diferentes de nuestra Orden compartan más sus fuentes de formación.

DESAFÍOS

Nuevas vocaciones por la renovación en el espíritu fundacional de la misión:

Conforme a antiguos documentos, las Fraternidades Laicales podrán conmemorar en el año 2010 el 725 aniversario de la promulgación de su primera Regla. Dentro de la Novena del Jubileo de nuestra Orden esto podrá llegar a ser una oportunidad para la renovación en el espíritu fundacional: la misión apostólica. En algunas regiones ciertas Fraternidades sobrellevan un promedio alto de edad y la falta de nuevas vocaciones. Por otro lado, en nuestros días nosotros nos alegramos de un desarrollo más diferenciado sobre esas mujeres y esos hombres que quieren seguir las huellas de Santo Domingo. También un árbol arraigado profundamente en el suelo, que está vivo y creciendo con nuevas hojas, ramas y frutos, no mantiene su primera forma exterior. Dentro de la rama laica cada vez hay más grupos que quieren vivir el espíritu de Sto. Domingo sin hacer necesariamente promesas. Se dedican más bien a un proyecto especial en un período de su vida. Ese compromiso puede ser muy intensivo y aún exclusivo, como en el caso del Voluntariado Dominicano. Junto con las Fraternidades Laicales tradicionalmente integradas, esos nuevos grupos son un signo de vitalidad y del poder dinámico de nuestra misión común de predicación.

Una más intensiva “Identidad corporativa” a través de una mejor información:

Causados desdichadamente por una falta de información, conflictos locales y privados a veces alcanzan un nivel que devoran mucha energía que podría ser invertida mejor en nuestros objetivos espirituales. Cuanto más informaciones esenciales son compartidas, tanto más también los compromisos individuales pueden ser liados a una sinergia apostólica más efectiva. El conocimiento de pertenecer a una entidad más grande, necesita de mejores informaciones sobre lo que sucede no sólo dentro de la Familia dominicana, sino también en la Iglesia universal y en la sociedad. Esto podría ser parte de la realización del clásico pilar dominicano “Comunidad”. Durante los últimos años muchos esfuerzos se han realizado en el nivel provincial y regional con la redacción regular de cartas informativas. Esos miembros laicos que tienen acceso a los nuevos medios de información, reenvían y comparten las noticias electrónicas con aquellos que no tienen esa oportunidad. Las regiones donde las distancias entre las entidades son muy grandes y los instrumentos técnicos todavía no están disponibles, cómo África, necesitan un cuidado especial para ser conectados con la Familia Dominicana mundial. Un mejor funcionamiento del intercambio de información también reforzará el apoyo mutuo y la solidaridad.

Estructuras de la organización que promuevan la misión de la predicación:

Cada cooperación requiere un mínimo de organización como también un suministro financiero. Estas estructuras permiten a estas organizaciones funcionar apropiadamente. Ya Jesús y su primer “equipo de predicación itinerante” poseían dinero en común. Las diferentes entidades laicales han conseguido en su mayor parte sus propias estructuras. Aunque la Comisión “Economía y Finanzas” del II Congreso Internacional de Fraternidades Laicales Dominicanas hizo propósitos razonables, la base financiera en el ámbito provincial, regional e internacional todavía son muy débiles. No puede ser satisfactorio que delegados, enviados a una conferencia anual, tengan que pagar los costos de su cuenta privada. Especialmente en regiones pobres esas dificultades financieras todavía impiden de hecho un crecimiento en la cooperación zonal o regional. Estructuras de recaudación de fondos, que van más allá de las necesidades locales, todavía no se han desarrollado. Aquí el lazo entre una suficiente información y las contribuciones y los donativos adicionales es fundamental: ¡Cuanto más personas estén informadas sobre lo que está sucediendo y el por qué y el para qué es, tanto más ellos estarán dispuestos a apoyar el “bien común” Es de esperar que las palabras introductorias de la Comisión “Economía y Finanzas” en las Actas de Buenos Aires encontrarán una resonancia más efectiva: “.. Si queremos estar adecuadamente organizados necesitamos tener una estructura sólida que nos permita ser eficientes en el cumplimiento de nuestra misión, que es la predicación del Evangelio”.

David Kammler, o.p.

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